Raymond Stegeman fue un revolucionario en la industria de las gafas de sol. El paso de las patillas de metal a un diseño de pasta lo hizo posible con la creación de las gafas de sol Ray-Ban Wayfarer, en 1952. Stegeman había patentado docenas de modelos para Bausch & Lomb (la empresa fundadora de Ray-Ban, marca que había echado a andar en 1937). La hoy clásica firma orientaba sus productos, en sus comienzos, hacia un mercado meramente militar; al parecer, los pilotos solían salir muy perjudicados de sus exposiciones al sol. De ahí el nacimiento de las Ray-Ban Aviator, diseño pionero de gafas de sol (lo que actualmente podría considerarse como “el comienzo de todo”). Sin embargo, cuando en la década de los cincuenta llegaron las Ray-Ban Wayfarer, la industria dio un paso más allá -casi sin proponérselo-: realizar el tránsito del sector militar al gran público.

Aunque en el caso de las gafas de sol Wayfarer hubo un factor más de éxito. Atravesó, por así decirlo, capas sociales, esferas, ámbitos y géneros. Su aspecto se asoció a lo cool, y ya fuera por el signo de los tiempos -en plenos años sesenta, “aquella década”-, ya por ser las primeras gafas de pasta, el caso es que se convirtió en el complemento guay de celebrities, estrellas de cine, adolescentes americanos e incluso el mismísimo John F. Kennedy (que derrochaba encanto en las famosas fotos a bordo del velero “Manitou”: uno de los ‘momentos Ray-Ban’ del presidente). Madonna y el Tom Cruise de los ochenta (“Risky Business”, 1983) se calzaron unas Wayfarer clásicas, siguiendo la afición de numerosos actores, músicos e intelectuales. Entre ellos, como el auténtico ‘trendsetter’ de su época que fue, el James Dean de “Rebelde sin causa” (1955).

Original Wayfarer & New Wayfarer

Sin embargo, existe el dicho: renovarse o morir. Que en el caso de las míticas Ray-Ban Wayfarer, se ha traducido en: renovarse y permanecer. Así se entiende la aparición -a mediados de la primera década del siglo XXI- de las New Wayfarer, un modelo evolucionado de las original Wayfarer. Ambos tipos conviven armónicamente, puesto que si bien hay fans a los que les gusta esta versión nueva de las gafas de sol, otros persisten en el clasicismo de las originales.

¿Cuáles serían las diferencias entre ambas?

Original Wayfarer RB 2140

Descubre el Catálogo de Original Wayfarer

  • Las Original Wayfarer muestran esa inclinación tan característica en el frontal.
  • Robustos remaches.
  • Lentes algo más estrechas y altas. De cristal.
  • Patillas más recogidas.
  • Disponibles en numerosas combinaciones de cristales y monturas (así como en versión plegable),
  • Pasta.
  • Tamaño de lente: 47 – 50 mm.
  • Tamaño de puente: 22 mm.
  • Tamaño de patilla: 150 mm.

New Wayfarer RB 2132

Descubre el Catálogo de New Wayfarer

  • Las New Wayfarer fueron concebidas con un diseño trapezoidal de sus lentes.
  • Sus líneas son más suaves.
  • Lentes algo más bajas y anchas. De cristal.
  • Patillas mas cortas.
  • Se prescindió del metal, por lo que hicieron de ellas unas gafas de sol muy innovadoras.
  • Pasta, más ligeras.
  • Tamaño de lente: 52 – 55 mm.
  • Tamaño de puente: 18 mm.
  • Patilla: 145 mm.

Gafas de sol icónicas

Sin embargo, cabe afirmar que unas gafas Wayfarer son icónicas per se: tanto en su versión primigenia -con fervientes valedores dentro del pop actual, como Beyoncé o Justin Bieber– como en su revisión reciente. Se dice de ellas que son unas gafas de sol que destilan sex-appeal, creatividad, inteligencia y compromiso, incluso. Que expresan mucho acerca de la identidad de quien las lleva (es necesario señalar que “Never hide” es eslogan de Ray-Ban), y proyecta una imagen interesante, desafiante, casi carismática. ¿Quién no se ha probado en alguna ocasión unas Wayfarer? Si el artista Andy Warhol o el escritor Henry Miller se las pusieron, era por algo.

Históricamente, han sido muy imitadas. Y el público las ha seguido adorando e incorporando a su “fondo de armario” visual, puesto que nunca han dejado de ser unas gafas cool. No hay más que recordar a tantos y tantos personajes -del cine y la televisión-, que en algún momento han aparecido con sus Ray-Ban Wayfarer de turno: desde el glamuroso policía Sonny Crockett -Don Johnson- de la serie “Miami Vice” (o “Corrupción en Miami” en español), al inquietante Hannibal Lecter en “El silencio de los corderos” (1991).

Tanto el Séptimo Arte en sus inicios, como la moda de diferentes generaciones, el famoseo y el rock and roll, han caído rendidos ante el poder de unas gafas de sol que pasaron por cierta travesía del desierto en los noventa… Pero que de 2000 en adelante han recuperado su lugar de honor en un mercado de tendencias donde la moda vintage hace furor en la pasarela más concluyente que existe: la propia calle. En definitiva, músicos, actores, modelos y artistas -gente muy conocida del nuevo siglo-, sigue poniéndose su buen par de Ray-Ban Wayfarer cada cierto tiempo. Continuando, de alguna manera, con una tradición no escrita.