Los mayores errores que se cometen con las gafas de sol en verano

Cuanto más uses las gafas, más posibilidades hay de que hagas algo mal con ellas. Y todos sabemos el uso que le damos a las gafas de sol en verano, convirtiéndolas en nuestras compañeras inseparables. Por eso te recordamos todo lo que no debes hacer con ellas.

Limpiarlas con la toalla

No deberías usar ningún material que no fuera la gamuza que viene en la propia funda de las gafas para limpiar las lentes. No uses la toalla, ni la camiseta, ni el bañador, ni la servilleta de la terraza donde te estas tomando el aperitivo. Usa solo la gamuza porque, de lo contrario, puedes rayar los cristales.

Dejarlas acumular polvo

Tan importante es cómo limpiarlas como lo es es la asiduidad con que se limpian. Las gafas de sol hay que limpiarlas a diario, esto es, absolutamente todos los días, antes de ponértelas, se merecen pasar por esa revisión del polvo. Quitarle las huellas dactilares y las motillas que han podido caerles. Tenerlas relucientes para que la visión sea perfecta.

No usar la funda

Soltar las gafas en cualquier lado. En la bolsa de plástico de la compra que has hecho de rebajas, en la cesta con la toalla de la playa, dentro del bolso haciendo compañía al móvil, a las llaves, al mechero, al monedero, etc. Se rayarán los cristales, se romperán las patillas, se estropeará la montura, etc.

Ponértela de diadema

No, las gafas son para protegerte del sol, no para sujetarte el pelo. No las uses de diadema. Una cosa es que, en un momento determinado, al entrar en algún lugar oscuro, o si estás conduciendo y pasas un túnel, por ejemplo, decidas ponerlas en la cabeza algo así como 5 minutos. Eso tiene un pase. Pero por sistema la cabeza no es el lugar adecuado para llevar las gafas. Ni tampoco colgadas en la camisa o en el bolsillo del pantalón. Si tiendes a hacer eso, las acabarás rompiendo o, lo que es peor, perdiendo.

Quitártelas a lo bruto

En lugar de con las dos manos y hacia adelante, coger un lado de las patillas con una mano y tirar hacia el lado. Esa insensatez que se hace casi sin pensar, puede dañar terriblemente los laterales de tus gafas de sol.

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