Por su nombre es posible que muchos aficionados al ciclismo no lo reconozcan, pero Manuel Pliego pedalea a lomos de una Bicicross BH por media España. Su bicicleta, conocida como ‘La Trepadora’, se ha hecho enormemente popular por su antigüedad y características, ya que es la misma que utilizaba durante los veranos de su infancia. Con ella sube puertos de montaña, realiza etapas del tour de Francia como la del Tourmalet y entrena cada día hasta acumular en sus piernas miles de kilómetros. Su mayor apoyo, el ánimo de la gente y el respeto de los profesionales de este deporte.

–¿Cuándo comenzó tu pasión por el ciclismo y por qué?

–Mi pasión por el ciclismo empezó a una edad temprana, con nueve años aproximadamente, a esa edad me regalaron mi Bicicross BH. Era tanta la afición por este gran deporte que me empecé a apuntar en carreras de mi edad, con críos que llevaban sus bicis de carreras oficiales y yo aparecía con mi Bicicross. Empecé a correr y a ganar las carreras, pero parece que no sentaba muy bien que yo participara y ganara y me prohibieron volver a correr con esa bicicleta. Entonces yo, evidentemente con 9 o 10 años, me quedé bastante triste.

–Tu BH recuerda a la infancia de los 80. ¿De dónde la sacaste?
–Mi Bicicross es la bici de los 80 de la EGB, de los días de verano, de los días de piscina. En esa época con 10 años te sentías importante con esta bici e incluso si hacías un derrape eras lo más. Cosas de críos… Me la regalaron por aprobar tercero de EGB, creo que saqué buenas notas. Pienso en el esfuerzo de mis padres por comprarme la bici de mis sueños, fueron muy generosos, costaba 10.000 pesetas.

–¿Por qué decidiste continuar pedaleando en una Bicicross en lugar de optar por una bicicleta más moderna y potente?
–Siempre pedaleo en mi bicicleta ‘La Trepadora’ por que me siento bien, me pone en forma y soy feliz haciendo rutas con ella. La dureza que me supone pedalear en mi bici me permite ser más generoso y tener más fuerza de voluntad en mi vida. Grandes marcas se han puesto en contacto conmigo,para que use una de sus bicis de alta gama y hacer rutas de ultradistancia, pero no sería lo mismo. Soy fiel a mi bicicleta.

–¿Te han llamado friki alguna vez?
–¿Friki?… Para nada, soy deportista. Sí que al principio dudaban de mi tipo de ciclismo, pero a día de hoy sólo recibo ánimos como “valiente”, “grande”, etc. Cuando coincido en puertos con ciclistas y me ven subir, los calificativos siempre aumentan, aunque siempre soy muy humilde con todo el mundo que me cruzo pedaleando.

–¿Qué piensan los ciclistas de tu ‘Trepadora’?
–Opinan que soy distinto y me tienen mucho respeto. Los profesionales son muy generosos con sus ánimos. Es más, incluso me piden fotos con ellos y te aseguro que en más de una ocasión hablan del “ciclista de la bicicleta La Trepadora” entre ellos. Algunas veces me dicen que tengo mucho mérito. Yo admiro mucho y respeto la profesión de ciclista profesional. Son muy grandes.

–Por el nombre de tu bici, deducimos que eres más escalador que sprinter…
–Si soy más escalador. El nombre de ‘La Trepadora’ viene de que siempre me ven subir puertos. Mi bici no tiene cambios y sólo tiene un plato/piñón, así que lo mismo bajo, que llaneo, que subo…con el mismo desarrollo para todo…plato 53 /piñón 15.

–¿De qué etapas o recorridos te sientes más orgulloso?
–De todo. De cada ruta me siento orgulloso, de cada entrenamiento me siento orgulloso. Pero la etapa del Tour subiendo el Tourmalet en Francia fue como llegar a los orígenes del gran ciclismo.

–¿Entrenas mucho? ¿Cuál es tu rutina diaria?
–Entreno casi a diario subiendo puertos y fondo, de lunes a viernes. El sábado, gran ruta de unos 300 kilómetros. Siempre madrugando muchísimo para compaginarlo con mi profesión.

–¿Cuántos kilómetros tiene recorridos la Trepadora?
–Kilómetros, muchos. En 2016 fueron aproximadamente 40.000 kilómetros. Este 2017 la media va por el estilo. Mientras tenga fuerzas e ilusión seguiré pedaleando.

–¿Cuáles son tus próximos retos?
Mis retos son improvisados. Para mí, salir a entrenar una mañana y subir el puerto de Herrera o diferentes altos ya es un reto. Pero si hablo de retos próximos, podría contar con el Camino Santiago (750 km/28 horas); las 12 horas a Madrid/Bernabéu y, por qué no, un Logroño/Málaga y llegar a una de las grandes tiendas de Roberto Sunglasses.

–¿Cuentas con algún tipo de apoyo o patrocinador?
Tengo marcas muy generosas que se portan muy bien, aportándome material deportivo, equipación, alimentación, casco, etc. y, cómo no, las gafas Roberto Sunglasses, que llevarlas me dan fuerza y ánimo. Siempre he desestimado otros tipos de apoyos que no fueran productos. El verdadero apoyo es que marcas como Roberto Sunglasses confíen en mí y el ánimo de gente y aficionados al ciclismo en toda España que digan al rodar por sus ciudades “¡Aúpa el de La Trepadora!”. Eso es para vivirlo. Muchísimas gracias a tanta gente por tantos ánimos y desde aquí, una mención especial a Roberto Sunglasses por cuidar y proteger la salud visual de tantas personas y crear moda.

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